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Hijo de Puta

Cuánto tiempo se necesita para reconocer a los malditos de tus historias
Es válido el dudar, es entendible la debilidad, perfecta combinación de humillación, llanto y dolor. Como el niño que pierde a tu madre, a su útero génesis. Así estás ahora. Heridas sangrantes de ébanos cuágulos, ojos cual mares sunamis y la memoria intacta, agrietada.

Las preguntas rondan: cuánto tiempo mas.
Los malditos atraen, sonríen con Luzbel, viven en el excremento de sus triunfos.
Pero siguen malditos, cloacas en redes.

Pronto primavera, sanación y atardeceres silenciosos entre gaviotas
Pronto prontito


 

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