Cuánto tiempo se necesita para reconocer a los malditos de tus historias Es válido el dudar, es entendible la debilidad, perfecta combinación de humillación, llanto y dolor. Como el niño que pierde a tu madre, a su útero génesis. Así estás ahora. Heridas sangrantes de ébanos cuágulos, ojos cual mares sunamis y la memoria intacta, agrietada. Las preguntas rondan: cuánto tiempo mas. Los malditos atraen, sonríen con Luzbel, viven en el excremento de sus triunfos. Pero siguen malditos, cloacas en redes. Pronto primavera, sanación y atardeceres silenciosos entre gaviotas Pronto prontito
espacio personal donde fluye solo emociones y sensaciones escritas con el corazón