Cada viernes es un constante adiós , una partida con su rostro dibujando una sonrisa; pero llorando por dentro. Y es que no siempre las soluciones justas son las mejores. Ella los mira y sabe que en varios días ellos regresarán más grandes, adultos, independientes y felices. Se alegra por ellos, pero lamenta perder sus detalles esos días. Pero sonríe, siempre sonríe y proyecta calma y seguridad. Ellos no saben que en el fondo es muy insegura, solitaria, vacíos y silencios. No tienen porque saberlo. Nuevamente viernes, nuevamente sangre, oscuridad, penumbra, la nada y con ella. Silencio y calma. Mis vemos en más y más días.
espacio personal donde fluye solo emociones y sensaciones escritas con el corazón