Todos merecen ser felices en algún momento. Decisiones que no siempre van acompañadas de la armonía y aceptación del entorno. Es un derecho al que aspiramos, el ser feliz, en instantes, en momentos, pero sentirse radiante, libre y en paz. No es nada sencilla la búsqueda en medio de laberintos enraizados y secos, pero vale la pena hacer el intento ¿Dolerá? claro, es el efecto inevitable del cambio, de lo nuevo, de dejar de lado la calma, el confort, la costumbre y la estabilidad. A cambio, el nuevo panorama se muestra sombrío, solitario, punzante y sangrante. Días de júbilo y de logros, de risas y excitaciones ante la superación, pero también días oscuros, tristes, apagados e hirientes. El proceso en el que se está inmerso es enrevesado, plagado de dichos, hechos, recuerdos, culpas. sobre todos culpas, encadenamientos, lágrimas, silencios y alejamientos. No es fácil, lo sabía y lo confirmo ahora. Y no es capricho inmaduro e irracional. Es legítima libertad de darse la oportunid...
espacio personal donde fluye solo emociones y sensaciones escritas con el corazón