Un día el corazón partió lejano y distante. Dijo que tenía una importante misión. No lo vimos muy convencido en realidad, pero ya saben lo terco que a veces se pone. Y bueno, tomó sus arterias y venas, y con 3 palpitaciones se fue.
Desde ese día el cerebro gobierna tirano y sin culpas. Corazón no regresó más. Parece que encontró lo que tanto buscaba. Mientras tanto, acá continúa el Reino bajo las órdenes racionales del señor intelectual.
Una pena la verdad que Corazón no esté. Juntos, con Cerebro, hacían mil travesuras; pero ahora todo anda muy calmado.
Eso sí, sólo espero que ese aventurero no regresé magullado y triste. Que sigas lejos si desea; pero que sea feliz!
Comentarios
Publicar un comentario