Ayer probé agua del mar. Era una mañana despejada.
Muchos en oficinas y una frente al mar, calmado e inquieto.
Muchos en oficinas y una frente al mar, calmado e inquieto.
El sonido de las piedras, su olor y la compañía hicieron de esa mañana casi mágica.
Todo se sentía perfecto, demasiado bueno para ser real.
Todo se sentía perfecto, demasiado bueno para ser real.
No existen los sueños mas que en los ojos de quienes queremos ver magia dónde quizás solo existan sombras.
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